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Para quitarle ese puntito de sabor amargo a este alimento, córtalo en rodajas gruesas, espolvoréalas con sal gorda y vierte sobre ellas un poco de leche. Déjalas reposar así unas dos horas y luego escúrrelas y sécalas con un poco de papel de cocina. Estarán deliciosas. Maribel Serra. (www.miarevista.es ). 11/09/2007
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