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Para congelar besugo, limpia bien su interior de vísceras, sin quitar la cabeza; sécalo bien por dentro y por fuera, envuélvelo en plástico transparente y, después, en dos capas de papel de aluminio antes de meterlo en el congelador. Para descongelarlo, sumérgelo, aún envuelto, en un cazo con agua fría. Retira el envoltorio, rocíalo con limón y deja que repose hasta que se descongele por completo. Quedará como recién comprado. Mª Angustias Cortinas. Granada. Equipo Soymanitas 09/02/2008
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