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Estamos en temporada de cordero. Está en su mejor momento.
Asado, a la plancha, frito, en guisos con arroz o menestra, las recetas de cordero satisfacen nuestros paladares y nos aporta muchas proteínas y vitaminas. ¿Muchas calorías? No tantas, en realidad dependen del corte. La carne de cordero es una buena fuente de proteínas y de vitaminas del grupo B (B2 y B12). La primera tiene mucho que ver con las defensas e interviene en la producción de glóbulos rojos; la segunda previene la anemia y los problemas del sistema nervioso. Además, es rica en hierro hemo, que elude la anemia ferropénica, y en fósforo –directamente ligado al sistema muscular–, sodio y zinc. ¿Cuál es la única pega del cordero?Pues su elevado contenido de grasa. Pero hay que tener en cuenta que la mayor parte de ésta se concentra en la piel; por eso no es un problema deshacerse de ella, y en los animales más jóvenes es fácil de conseguir. Para evitarla lo mejor es seleccionar las partes menos grasas, como la pierna. Las preparaciones más equilibradas de cordero estriban en hornearlo o hacerlo en la parrilla o a la plancha. Para hacerse una idea del valor calórico del cordero, las chuletas tienen 225 calorías por cada 100 gramos (cantidad recomendada para una persona); la pierna y la paletilla, unas 240 calorías por 100 gramos; y el resto de las piezas sobrepasan las 350 calorías por el mismo peso. La carne de cordero se divide en cuatro categorías: -extra (chuletas y costillas) - primera (pierna y silla) - segunda (paletilla) - tercera (cabeza, cuello, falda, manitas y pecho) Según el corte, conviene un tipo de preparación u otra. Por ejemplo, la pierna se suele preparar asada; la falda, estofada; la paletilla, asada, o en guisos una vez deshuesada; el cuello, estofado o en menestra; el pecho, horneado; y los filetes de pierna, fritos o rebozados.
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Y además…
15/03/2011
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